¿Cuál es tu meta, tu camino?

Es muy lindo estar en la casa de Dios, todos nosotros estamos buscando los caminos de Dios para nuestras vidas, estamos buscando a Dios en nuestras vidas, y estamos buscando el camino que Dios tiene para nosotros. El versículo dice: Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar. Me di cuenta de que el que pierde el camino comienza a desesperarse.

No sé cuántos de ustedes están desesperados preguntándose cuál es su camino, cuántos andan en los mientras tanto, el que no tiene un camino está en los mientras tanto espirituales, hay muchos mientras tanto en la vida, el que pierde el camino se sitúa en un lugar que no sabe cuál es.

¿Saben?, hay un camino, cuando hay un destino, una meta, no se puede separar el camino de la meta, no se puede separar el camino del destino, si yo digo que voy a Mar del Plata, tengo que tomar un camino determinado y tener una rutina. (Hay una rutina buena y una mala), los griegos solían decir: Conserva tu rutina, conserva tu camino, eso es tan fuerte y tan necesario como conocerte a ti mismo.

¿Cuál es tu meta, tu camino? ¿Cuál es la visión que Dios te ha dado? ¿Cuál es tu misión? Porque si Dios te regala una visión, es porque tienes una misión que cumplir en tu vida, quizás estás pensando, Dios, muéstrame el camino en el que debo andar, cuando encontramos nuestro camino, comenzamos a vibrar por algo. ¡Hay un camino!

Estés enmarañado o no, te digo que ¡hay un camino! Dios conoce tu camino, conoce lo que quiere para tu vida, Él sabe el camino por el que debes andar, tu oficio no es una casualidad, tu historia no es una casualidad, tu iglesia no es una casualidad, las personas que puso a tu lado no son una casualidad, que estemos aquí juntos no es una casualidad, Dios te está preparando para hablarte.

Una vez entro un pájaro en casa, de repente comencé a mirar al pájaro, que estaba totalmente desesperado, decidí hacer algo para que el ave pudiera salir, bajé por la escalera y abrí la puerta principal de la casa de par en par… de repente me descubrí hablando con el pájaro… Le decía, pájaro, acá abajo está la salida, el camino está por acá abajo, el pobre pájaro estaba totalmente desesperado, tenía un ala caída, pero igual intentaba y se golpeaba, revoloteaba y se golpeaba, chocaba contra el vidrio y caía.

Voy a tener que tirarle un almohadonazo para que se caiga, a ver si todavía le agarra un ataque al corazón, pobrecito, repentinamente recordé esta palabra, y pensé, así Dios nos está preparando el camino, a veces estamos encandilados con otras luces vanas que no corresponden, entiende, tal vez no sea muy teológico, pero entiende.

Es como si Dios dijera, ¿te enseño, te hago entender, o te tiro el almohadazo? Y mientras pensaba en eso, el pájaro se dejó caer; ¿vieron cuando caer así, como heridos, revoloteando verticalmente? Al final encontró la salida y recuperó sus fuerzas, salió como un disparo, yo bajé y comencé a orar, había entendido la lección, dije: Señor, enséñame; no me hagas entender, enséñame, quiero que me enseñes.
Abram no sabía muy bien el camino que debía tomar, fue a Egipto y se equivocó, salió de la tierra de Ur porque había hambruna y se dirigió a Egipto, cuántas veces nos equivocamos, para mí la palabra equivocación es muy interesante, Equi significa igual, si digo equidistante, quiere decir igual distancia, Equivocación quiere decir igual voz.

Qué curioso que cuando tenemos que decidir algo, oímos muchas voces, hay varias voces en nuestro interior, equivocación es estar entre voces, muchas veces estamos entre varias voces y elegimos la voz del placer y no la voz del valor, estamos equivocados, entonces, estamos eligiendo mal, elegimos mal porque no elegimos lo más valorado, sino la voz de la comodidad.

Cuántas veces nos sucede como al pájaro, hacemos lo mismo aunque nos chocamos, es muy tonto hacer siempre lo mismo y esperar resultados diferentes, el pájaro se golpeaba una y otra vez con la misma ventana, cuando Dios quiere mostrarnos el rumbo de nuestra vida, vienen las tentaciones, las luces falsas que hacen que te atrases en tu camino, este pájaro seducido por la luz de la ventana tuvo que esperar hasta cansarse.

Díganme, ¿Dios tiene que esperar hasta que te canses o tiene que tirarte un almohadonazo? Muy pocas veces Dios te obliga a seguir un camino, el hablar del Espíritu muchas veces es suave, a veces te hace chocar contra algo como para que entiendas, y eso duele, pero también te guía por medio de la Palabra, de la oración, del Espíritu Santo.

Abraham tuvo que tomar decisiones, y Dios estaba allí, ten Fe, Dios te está guiando, estás en el lugar correcto, en el lugar que quiere que estés, si tienes el corazón abierto en este momento, tienes que tomar decisiones, y eso no es una cosa sencilla, generalmente hay que decidir entre dos cosas buenas o dos cosas malas, y como dije, el que tiene una sola vaca tiene que decidir si la carnea o la ordeña; tiene que decidirse entre la leche o la carne.

Toma decisiones, pero toma decisiones válidas, toma decisiones en tu interior, en tu corazón por el Espíritu que hay en ti, tan cerca está Dios de ti, que está al alcance de la mirada, cuando nosotros oramos, estamos admirando a Dios, admirar es poner al otro sobre un pedestal y abarcar con la mirada, creo que cuando oramos, Dios te está abarcando con la mirada, y El quiere lo mismo de ti, estamos tan cerca, que nos abarcamos con la mirada.

Él está con su mirada puesta sobre tu vida, y, por supuesto, Él conoce tus caminos, te está guiando, yo creo que Dios está tan cerca, que me abarca con la mirada, Dios tiene un lugar. ¡Aleluya! Y en ese lugar, Él te va a guiar, Él es el camino, El te hará entender y te enseñará el camino en que debes andar; sobre ti fijará sus ojos, no seas como el pájaro, bajemos y entremos en el camino de Dios, Él nos quiere dar una meta, tiene una misión preparada para nosotros, su gloria está acá en estos momentos.

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