Ecumenismo es la tendencia o movimiento que busca la restauración de la unidad de las distintas confesiones religiosas, del vocablo latín -oecumenicus- y del griego -oikoumenikos- y este a su vez de -oikoumené- que se utilizó desde los tiempos del imperio romano para expresar al mundo como unidad. En la actualidad, la palabra «ecumenismo» tiene una significación eminentemente religiosa, y su propósito consiste en la unificación de las diferentes denominaciones cristianas, separadas por cuestiones de doctrina, de historia, de tradición o de práctica. El primer concilio ecuménico se dio en el año 325 en Nicea, dirigido y convocado por el emperador romano Constantino I, el grande, el cual logra que la iglesia sea parte del estado, y ahí surge lo que se conoce como la iglesia universal, también conocida como iglesia católica. El propósito principal de estos concilios es unir y no incluir. Según la historia, el día 31 de Octubre de 1517, Martin Lutero clava sus 95 tesis en la puerta de la iglesia del palacio de Witttenberg, y en ese momento empieza una restauración para la iglesia, llegando a recuperarse la salvación por fe, el bautismo, la santidad, la llenura del Espíritu Santo, la alabanza y luego el ministerio apostólico, a lo largo de muchos siglos. En el año 1900, fue fundado en Boston, Massachusetts EE.UU., el parlamento mundial de las religiones, en el año 1920 se llevó a cabo una conferencia mundial misionera convocada por la iglesias protestantes donde propuso la unidad de las denominaciones “cristianas”, en el año 1974 el consejo ecuménico alcanzó la cifra de 232 denominaciones asociadas, entre otros. Actualmente este movimiento está siendo convocado por muchas denominaciones, incluyendo iglesias evangélicas, protestantes y la iglesia católica. Todo esto está llevando a una unidad, pero una unidad falsa, entendiendo que es realmente un movimiento de apostasía que está preparando el camino del anticristo (2 Ts 2:3), a raíz de esto entendemos como Iglesia de Cristo que ¡El Señor viene pronto!
En la actualidad este movimiento está haciéndose cada vez más grande, pero nosotros sabemos que es un movimiento de error, y aunque estén tratando de hacerse uno y llegando a acuerdos (Am 3:3), realmente no son uno con el Señor, sino que realmente se están haciendo uno con el reino de las tinieblas. A pesar de todo esto, el Señor ha sostenido a Su amada Iglesia, la cual lo ama y le espera con todo el corazón, amando Su palabra verdadera. Podemos ver en Ex 20:4-5 LBLA, que nuestro amado Dios es celoso; Él aborrece las mezclas. En Jn 17:22-23 RV 1960, el Señor habla acerca de una unidad con el Padre, la cual debe ser establecida en Su Palabra, algo que podemos ver en Ez 37:7 LBLA, en donde cada hueso se juntó con su propio hueso, entendiendo así que es una unión conforme a lo que Dios dice, de igual manera en Gn 1:12 LBLA, toda unión que Dios realiza es según su género. Dt 22:9-11 LBLA también nos enseña no permitir dos clases de doctrina, ya que el fruto sembrado queda inservible. En 2 Co 6:14-16 LBLA, se nos enseña a no unirnos en acuerdo con movimientos ecuménicos, ya que somos el pueble redimido de Jesucristo. La Iglesia debe ser fiel en todo (Mt 25:21), para ser vencedora y así sentarnos con el Señor en Su trono por la eternidad (Ap 3:21). En 2 Co 6:17-18, el Señor nos llama a salir de en medio de Babilonia y de las tinieblas, ha apartarnos de lo inmundo, y ser santos así como ÉL es santo.
Otra cosa que se aprecia en cuanto al movimiento ecuménico es que este atrae o insta al pueblo hacia la rebeldía (Ez 12:2-3), por eso debemos evitarlo a toda costa y no alimentarnos de esas enseñanzas erróneas (Ap 18:4 LBLA, 2 Juan 1:10-11 LBLA, 1 Co 5:11). Cuando vamos a Ap 18:2 LBLA, vemos se hace mención acerca de Babilonia, como figura del mundo, la cual se ha convertido en cueva de demonios; y hoy día observamos como la iniquidad ha ido en aumento y arropando todo cuanto encuentra a su paso. Mucho pueblo de Dios se ha desviado de la sana doctrina por escuchar la doctrina de error que brota desde Babilonia y esto es una clara señal de que nuestro Señor muy pronto ha de manifestarse en Su parusía. Nuestro deber es mantenernos firmes en la sana doctrina y buscando cada vez más y más el rostro y la presencia de Dios; pues refugiados en Él, seremos protegidos y no seremos arrastrados por esta ola de engaños que está siendo impulsada a través del ecumenismo.
Predicador: Apóstol Gerardo Santiago
Fuente: www.ebenezer.org
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