
Jesús dijo en una ocasión: “…en el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo…” (Juan 16:33). Diversas versiones, igual respuesta de Jesús: Confíen…. tengan valor…. anímense… sean valientes! Ahora bien, es necesario marcar una diferencia:
Una cosa es sufrir aflicción por seguir a Cristo y estar sirviéndole fielmente, y otra cosa muy distinta es sufrir aflicción por causa de estar pecando o en pecado. Si alguno en esta noche la está pasando mal por estar enredado en pecado, y por eso tiene tormentos, angustia, ansiedad; el devorador le roba todo, y vive de mal en peor, la Biblia es muy clara al respecto:
Proverbios 28:13 – El que encubre sus pecados, no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta, alcanzará misericordia.
Salmo 32:3-5 – Mientras guardé silencio, mis huesos se fueron consumiendo por mi gemir de todo el día. Mi fuerza se fue debilitando como al calor del verano, porque día y noche tu mano pesaba sobre mí. Pero te confesé mi pecado, y no te oculté mi maldad. Me dije: «Voy a confesar mis transgresiones al Señor», y tú perdonaste mi maldad y mi pecado
Estos pasajes son aplicables tanto para quien esta noche no conoce a Cristo ni le ha aceptado como Señor y Salvador personal, como para aquel o aquellos creyentes que necesitan reconciliarse con el Señor por haberse enfriado en su fe.
Y agrego algo más para esos creyentes que necesitan avivar el fuego de Dios en sus vidas y que están escuchando esta Palabra: Satanás ayudará a cualquier actividad que debilite la devoción y servicio al Señor en la semana y los fines de semana tanto en casa, el trabajo como en la Iglesia.
Está escrito en la Parábola del sembrador en Mateo 13:7 y 22:
Miren si la Biblia no tiene explicación para todo.
Por eso al final del mensaje voy a dar oportunidad tanto a los que están sin Cristo como a los que se alejaron de él, a que tengan la oportunidad de decir “si” o “no” a la invitación de Jesús a seguirle y así entrar en vida nueva y vida eterna.
Pero el mensaje que pretendo ministrar en esta noche, tiene por misión traer ánimo y aliento a la Iglesia de Cristo, y por extensión a todos los creyentes que forman parte de ella, para enfrentar este mes de abril, con todo lo que se oye y la incertidumbre económica circundante como una oportunidad para ver la benéfica mano de Dios sobre sus hijos/as, cuidándoles y bendiciéndoles en todo.
Les invito a leer en el libro de Daniel, cap. #3.
He titulado el sermón: “Aunque el horno se caliente 7 veces”
Y confío que el Espíritu Santo impartirá su unción de entendimiento para bienestar de los que están confiando en el Señor y su cuidado, e inspirará a otros a descansar en el Señor y sus promesas.
Núcleo:
¿Qué tenemos aquí? ¿Cuál era la situación?
Estos tres muchachos judíos, amigos de Daniel, que se mencionan como Sadrac, Mesac y Abed-Nego, en realidad se trataban de Ananías, Misael y Azarías. (Cap. 1, vers.6)
Nabucodonosor, rey de los caldeos, había sitiado e invadido Jerusalén y se había llevado cautivo a muchachos del linaje real de los príncipes de Israel, para abducirlos a la cultura caldea
En el Cap. 1: 4, se menciona que estos jóvenes eran sin tacha alguna, de buen parecer, enseñados en toda sabiduría, sabios en ciencia y de buen entendimiento, e idóneos para estar en el palacio del rey.
Estas características tenían Sadrac, Mesac y ABed-Nego, quienes habían sido puestos sobre los negocios de las provincias caldeas, luego que Daniel interpretó con la colaboración de oración de ellos, un sueño del Rey que los astrólogos, videntes y magos de aquella época no pudieron resolver.
Además, debido a su convicción de fe en Dios, estos muchachos juntamente con Daniel decidieron no contaminarse con la comida del Rey; es decir, decidieron no perder su identidad como judíos, hijo de Dios, por más seductora que fuera la cultura caldea con sus lujos y todo lo que ofrecía. Para ellos, Dios era primordial. Era de mayor valor que cualquier otra cosa. Por tanto, en el cap 1 también, se lee en el vers. 17:
A estos cuatro muchachos Dios les dio conocimiento e inteligencia en todas las letras y ciencias; y Daniel tuvo entendimiento en toda visión y sueños.
Ser alguien diferente provoca celos en los demás que no quieren serlo.
La actitud de estos muchachos y la posición que habían alcanzado por causa del favor de Dios en ellos, provocaba celos y envidia en los hombres caldeos, que buscaban día tras día la oportunidad de hacerlos caer.
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