La persecución de la Iglesia

La persecución en contra de la Iglesia de Cristo es una de las

batallas finales a la cual debemos enfrentarnos como ministros de
Dios, siendo esta una prueba inevitable que debemos sobrellevar
en este tiempo final; algo que nuestro Señor enseñó claramente
en Jn 15:20 NTV que sucedería. Claramente vemos que desde
los  inicios  de  la  Iglesia,  está  siempre  ha  sido  perseguida  de
diversas formas, sin embargo, Dios permite que esto suceda para
moldear nuestro carácter y evidenciar lo que hay en nuestros
corazones con el fin de que vayamos siendo perfeccionados en
nuestro  ser  integrar.  En  Mr  4:16-17  BAD  vemos  que  en
momentos de persecución o aflicción, aquellos que no poseen
raíces profundas en Cristo Jesús se apartan de la Palabra, razón
por la cual debemos siempre procurar habitar en la presencia del
Señor para que nosotros no seamos como aquellos que se alejan
negando  a  Jesús.  La  persecución  nos  hace  entender  que  no
debemos luchar con nuestras propias fuerzas, pues no luchamos
contra  enemigos  de  carne  y hueso,  sino  contra  gobernadores
malignos  y  autoridades  del  mundo  invisible,  contra  fuerzas
poderosas del lado de las tinieblas y estos géneros solo pueden
ser vencidos con las armas espirituales que Dios nos ha dado y
siendo conducidos por Su Espíritu (Ef 6:12). La palabra perseguir,
según el RAE, significa: seguir, buscar, molestar, conseguir que
alguien  sufra,  hacer  el  mayor  daño  posible  y   proceder
judicialmente  en  contra  de  alguien.  El  Dicc.  Strong,  según  la
palabra  -dióko-  (G1377),  quiere  decir:  perseguir,  persecución,
padecer. Según la palabra -radáf- (H7291), correr detrás, acosar,
combatir,  ahuyentar;  y  el  diccionario  -wordstudy-  nos  dice:  ir
detrás de, presionar insistentemente, con el deseo de obtener,
presionar, angustia, problema y aplastar. Un ejemplo bíblico de
persecución insistente se puede ver cuando Dalila perseguía a
Sansón y él termina siendo seducido por ella, por lo que perdió su
comunión con Dios (Jue 16:6). Después de estas definiciones
entendemos más claramente la gran persecución descrita en Hch
8:1. En Dn 11:33-35 PDT, se habla sobre salir victoriosos en
medio  de  toda  prueba  que  pueda  venir  hacia  nosotros  como
siervos del Señor, las cuales son permitidas por nuestro buen
Dios, ya que debemos entender que Jehová debe ser todo y el
mayor anhelo en nuestras vidas y ministerios.
Otras  enseñanzas  sobre  la  persecución  nos  muestran  que
algunos: Serán definidos para probar su fidelidad y disposición a
vivir y morir con el perseguido. Otros se defienden conforme a
sus  propios  criterios  y  sacan  su  espada  (Jn  18:10).  Otros
traicionan (Jn 18:17). Muchos se alejan y apartan y otros se
duermen en el tiempo de la prueba (Mt 26:40). En Mr 14:50
PDT, vemos como todos los discípulos abandonaron al Señor a
causa de la persecución. 1 Sam 23:28-29 BAD relata que Saúl

deja de perseguir a    David para ir contra los filisteos, razón por la

cual  dan  por  nombre  a  aquel  lugar  -Sela  Hamajlecot-  que  la
versión  JER  1976  traduce  como  -peña  de  la  separación-,  la
versión BLS dice -la roca del escape, la versión NBE la -peña de
las despedidas-, y la versión Jünemann dice -peña de la partida-.
Esta peña se encontraba en el desierto de Maón, palabra hebrea
(H4584) que quiere decir: residencia, derivada de la palabra –
Maín- (H4583) que significa: cabaña, guarida, habitación, refugio,
y también se deriva de la palabra -oná- (H5772), que traduce:
morar  juntos,  cohabitación  sexual,  deber  conyugal.  Vemos
también  la  palabra  hebrea  -alá-  (H5927)  que  quiere  decir:
ascender, abandonar, desaparecer, salir, volver. Otra palabra es –
yasháb- (H3427) que quiere decir: morar, disfrutar, reposar, hallar,
establecerse,  casarse.  A  raíz  de  todas  estas  definiciones
entendemos que la Iglesia novia esta pronta a ser arrebatada,
pero solo se irán los que lleguen a la peña de la despedida; los
que han pasado el desierto y que moran refugiados en esta peña
de escape. Las persecuciones sirven para llevarnos de vuelta a la
casa  del  Padre.  En  Hch  7:58  BAD,  se  habla  acerca  de  los
acusadores que dejaron los mantos de Esteban a los pies del
joven Saulo, y la versión NBE dice que los testigos dejaron las
capas de Esteban a los pies de Saulo, activando a Saulo con el
espíritu de persecución de Saúl. En Hch 8:1 BAD se entiende que
la Iglesia debe ser guiada por apóstoles, por lo que otro tipo de
persecución es no aceptar este ministerio. La versión Jünemann
en este mismo versículo dice que Saulo estaba complaciéndose
en el arrebatamiento de Esteban. En Hch 9:3-5, versiones LBLA
y BAD, se dice dos veces: Saulo, Saulo, ya que en el libro de 1
Samuel se habla varias veces acerca de las persecuciones por
parte  de  Saúl  a  David  y  en  los  inicios  de  la  Iglesia,  Saulo
perseguía a los cristianos bajo la influencia del espíritu de Saúl, y
vemos como dice la versión bíblica NTV -Yo soy Jesús a quien tú
persigues-.  Nosotros  estamos  siendo  perseguidos  para  ser
definidos y ser llevados a las bodas. El Señor también desea que
nuestra fe no falte (Lc 22:32), sino que esta acreciente, y creamos
la  Palabra  que  Dios  nos  ha  dado.  Las  persecuciones  que
enfrentamos en este último tiempo son permitidas para que la
Iglesia novia se afirme y se prepare para  Su boda con el Amado.
A nosotros nos ha sido dada la encomienda de ataviar a la novia,
y también vamos a sufrir persecuciones, pues es en medio de
situaciones difíciles donde seremos probados en nuestra fidelidad
al Señor, sin embargo no debemos temer, pues Dios nos sostiene
con Su diestra de poder.

Predicador: Apóstol Pedro Rodríguez

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