¡Maranata! ¡El Señor viene!

La conclusión, cuando todo se ha oído, es ésta: teme a Dios y

guarda sus mandamientos, porque esto concierne a toda persona.
(Ec. 12:13 LBLA) Muchos de los ministros hemos evolucionado y
crecido espiritualmente mediante la Palabra de revelación dada a
nosotros, y todo esto es producto de la misericordia del Señor. La
palabra “teme”, contenida en el pasaje anterior, se trata    de la
palabra  del  antiguo  idioma  hebreo  H3372,  que  entre  sus
acepciones  se  encuentra  las  palabras:  maravilloso,  presencia,
reverenciar    y  temor,    de  tal manera  que si    parafraseamos    su
significado,    nos  dirá    que  todos    debemos    estar  llenos    de    la
presencia de Dios.  En el pasaje anterior, según la versión bíblica
PDT, nos muestra que la enseñanza sobre el temor de Dios y
obedecer Sus mandatos es lo mejor que todo ser humano    puede
hacer. La palabra griega número 601 apokalúpto es una palabra
compuesta   por   G575   y  G2572,   que   significa:   descubrir,
manifestar, revelar, venidero y quitar la cubierta; y como pueblo
de Dios nos ha sido quitado el velo (Pr. 25:2 TA) porque somos
un pueblo bendecido que se nos ha permitido inquirir (H2713) en
Su Palabra, y cuando nos decidimos a escudriñar Su Palabra,
Dios  nos  tiende  Su  brazo  de  misericordia  y  nos  muestra
íntimamente  quien  es  Él  al  revelarnos    cuánto  nos    ama,
permitiéndonos  además  compartir    esta    revelación  con    la
congregación, porque    lo más grande que un ministro le puede dar
a la iglesia es su impartición (Ap. 1:3 LBLA).  Somos el pueblo de
Dios, y por lo tanto, no debemos agachar la cabeza sino erguirla,
porque cerca está nuestra redención. La palabra redención viene
de la palabra griega G629 apolútrosis que significa  redención en
pleno, librarse, salvación, remisión, rescate, que nos exhorta a
salir  de  nuestra  naturaleza  y  despojarnos  del  viejo  hombre,
considerando que lo que nos aparta de Dios es el pecado, y el
plan  del  Señor  es  que  permanezcamos  puros  y  sin  mancha
porque  el tiempo se ha terminado y nuestra redención ha llegado
(G3080).
La Palabra de Dios nos equipa con armas espirituales para
enfrentar cualquier hueste, principado o potestad de maldad que
nos pueda acechar, y no habrá nada que nos pueda hacer frente
si estamos en el orden de Dios y bajo Su autoridad, de tal manera
que si nos esforzamos y le obedecemos, Él nos respaldará (Ap.
3:2 TLA).  Es necesario que para seguir el camino que El Señor
espera que emprendamos, cambiemos nuestra manera de actuar,
de  hablar,  de  pensar,  y  de  ninguna  manera  continuar  con  el
mismo patrón heredado de nuestros padres y continuemos con la
mala  manera  de  vivir,  porque  cerca  está  la  venida  del Señor
Jesús (Ap. 3:3 LBLA). Por esto mismo, debemos permanecer
despiertos  y  adorando  al  reyes  de  reyes,  porque  si  velamos
sabremos  cuándo  El  Señor  vendrá  por  nosotros.  La  palabra

“velar” está contenida en la palabra griega 1127 gregoreúo, que

significa permanecer despierto.
“Luego vi un águila que volaba en lo alto del cielo, y la oí decir
con fuerte voz: ¡Qué mal les va a ir a todos los que viven en el
mundo, cuando los otros tres ángeles toquen sus trompetas!” (Ap.
8:13). El Apóstol Juan describe en este pasaje a un águila que
tenía cola de sangre, y como una analogía o figura espiritual,
podemos ver que a nuestra cobertura por misericordia se le ha
dado revelación, la cual ha sido trasladada a la congregación para
que en el día fijado volemos como el águila, por ello debemos
buscar la presencia del Señor incesablemente. La palabra águila
está  contenida  en  la  palabra  griega  105  aetos,  por  su  vuelo
parecido al viento,    y la palabra G3134 marán adsa; de origen
caldeo significa nuestro Señor ha venido); maranata, exclamación
del juicio divino que se aproxima, el Señor viene. Existen aspectos
que aún nos son difíciles de sojuzgar en nosotros mismos,  como
el  mal  carácter  y  forma  de  pensar;  esto  mismo  manifestó  el
Apóstol Pablo cuando afirmó: “lo que no  quiero hacer, eso hago”
(Ro 7:18 al 20); no obstante, cuando nos sintamos miserables por
algo que hicimos, es porque el Espíritu del Señor nos llama a la
santidad,  debido a que Él nos quiere puros y santos; por ello, es
preferible morir antes de fallarle porque somos iglesia que nos
guardamos y morimos antes de pecar (He. 12:4 TLA). Los cinco
ministerios están para cubrirnos y protegernos,  y está decretado
sobre nosotros que el cuerpo místico de Cristo, está sobre los que
estamos dispuestos a morir al pecado. Antes de ser sepultado, el
Señor fue preparado espiritualmente por el Padre porque luego
resucitaría; de esta forma, el pan significa la muerte y el vino la
resurrección, entonces cuando la iglesia muere los ministros la
preparan porque resucitará gloriosamente.
“Si alguno no ama al Señor, que sea anatema. ¡Maranata!” (1Co
16:22 LBLA).  En    toda  la  Biblia,   solo  una  vez  aparece  esta
palabra  “maranata”,  que  significa  que  el  arrebatamiento  y  la
revelación son para los que amamos hasta la muerte al Señor. El
tiempo de la amada del Señor en la tierra se terminó, por esto
mismo nos son mostrados los escenarios del fin, lo cual es para
que veamos de los acontecimientos temibles de los que nos está
librando el Señor. Todo está dicho, temamos a Dios y guardemos
Sus mandamientos. ¡El Señor viene!

Predicador: Profeta Tito Pérez

Fuente: www.ebenezer.org.gt

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